Mortero autonivelante
¿Qué es el mortero autonivelante?
El mortero autonivelante es un tipo de mortero muy líquido, utilizado como base para diversos tipos de suelos (moquetas, suelos vinílicos, tarimas flotantes, etc…).
Los morteros autonivelantes se empezaron a desarrollar desde la década de los 70. Este producto, al igual que el resto de morteros, se compone de cemento o anhidrita y arena de granulometría fina. Sus características especiales se deben al uso de aditivos que le confieren mayor fluidez, lo que facilita un acabado más liso y nivelado.
A pesar de su nombre, este tipo de morteros no se nivelan ellos solos, sino que es necesario alisarlos manualmente.
Composición del mortero autonivelante
Los aditivos utilizados más frecuentemente son:
- Superfluidificantes, para obtener un material más fluido y fácil de extender.
- Reductores de retracción, para limitar la retracción provocada por la gran cantidad de agua de la mezcla.
- Aireantes, para mejorar la plasticidad del material, y disminuir la densidad del material.
- Modificadores de viscosidad, para evitar que el árido se decante hasta el fondo.
El empleo de estos aditivos reduce muy ligeramente la resistencia de este tipo de morteros frente a los morteros convencionals, y su tiempo mínimo de secado es de más de 24 horas.
Los morteros autonivelantes generalmente son usados en obras donde se requiere instalar anclajes de pernos en maquinaria para la industria, para la nivelación de platinas y apoyos de máquinas, columnas, vigas, entre otros elementos estructurales. También son usados para la reparación de concreto, en estructuras dañadas por ataques climáticos, estructuras con salitre, para este tipo de reparaciones se puede usar mortero líquido para mayor rapidez y protección de la estructura.
Ventajas
- Se prepara muy fácilmente
- Al autonivelarse prácticamente por sí solo, se tarda menos, reduciendo de esta manera los costes de obra, ya que tardaremos menos tiempo en aplicarlo, y ahorraremos tiempo.
- Se adhiere perfectamente al suelo de la solera sin huecos entre el mortero y la baldosa, ofreciendo de esta manera una mayor calidad en los acabados, evitando el aire que puede provocar roturas y permitiendo la colocación de cualquier acabado en los suelos.
- Se seca en un plazo de 24 horas y pasado dicho tiempo, ya se puede colocar el pavimento elegido, por lo que de nuevo se reducen los tiempos de finalización de la obra.
- Es altamente rentable ya que consiste en un solo producto ya formado.
- Se consigue una planimetría perfecta.

